CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
MIÉRCOLES DE CENIZA
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
San Mateo 6, 1‑6.
16‑18
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos:
—«Cuidad de no practicar vuestra justicia
delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis
recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no
vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las
sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os
aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que
no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en
secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los
hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas
de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su
paga.
Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu
aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu
Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos,
como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que
ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate
la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu
Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te
recompensará.»
3. Reflexiono y
rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas
ideas:
La Palabra de Dios en el comienzo de
la Cuaresma nos propone la línea para un programa de conversión, de superación
de nuestra mediocridad, de acercamiento a Dios y a las demás personas.
Jesús
no nos anima a hacer cosas nuevas o extrañas, sobre todo, nos invita a
purificar nuestras intenciones, nuestros objetivos: hacer las cosas, no para
sentirnos mejor, ni para que los demás nos aplaudan, sino para que nos vea
nuestro Padre que está en lo escondido.
Como siempre, y como hacen creyentes
de todas las religiones y seguidores de muchas filosofías, Jesús nos invita a:
- Compartir con los demás lo que somos
y tenemos (Limosna).
- Estar en contacto con el que nos
alimenta y nos da vida (Oración)
-
Privarnos de lo que no es imprescindible (Ayuno), para poder compartir con los
demás y para que en nuestro corazón tenga sitio el único que es necesario:
Dios.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.