CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
PRIMER
DOMINGO DE CUARESMA B
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
San Marcos 1,12-15
En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al
desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días,
dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían.
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a
Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
-Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino
de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia.
3. Reflexiono y
rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas
ideas:
En el Evangelio
de este primer domingo de Cuaresma, San Marcos nos cuenta, sin aportarnos
muchos detalles, como Jesús, después de su bautismo, fue llevado al desierto
por el Espíritu y allí permaneció 40 días, dejándose tentar por Satanás.
El
Espíritu no separa a Jesús de la historia y de la ambigüedad; al contrario, lo
coloca dentro de la historia y en el interior de la lucha que en ella se
desarrolla. En esta batalla, Jesús se enfrenta con el "fuerte"
(Satanás) y cuenta con la ayuda del "más fuerte" (Dios), representada
por los ángeles.
Al
comenzar la Cuaresma nos puede venir bien reconocer cuáles son los enemigos de
nuestra vida cristiana, de nuestra felicidad: el pesimismo, la pereza, el
egoísmo, la envidia, el rencor… Cada cual haga su particular examen.
Y
después de ser conscientes de los peligros, recordemos a Buena Noticia del Evangelio:
Dios está cerca, es el más fuerte, está de nuestra parte, nos ama
apasionadamente y nos ofrece su ayuda para que podamos vencer en la lucha de
cada día.
Hoy al rezar el Padre
Nuestro podemos pararnos en la frase: “No nos dejes caer en la tentación”
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.