CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
MIÉRCOLES
DE LA PRIMERA SEMANA
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
Lucas 11,29-32
En aquel tiempo, la gente se
apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una
generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo
de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive,
lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los
hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los
condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la
sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que
Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive
se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la
predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás."
3. Reflexiono y
rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Nos cuesta convertirnos de verdad al Señor. Y
ponemos excusas y justificaciones, algunas realmente buenas; pero excusas, al
fin y al cabo: “Si Dios me diese una prueba de su existencia”, “Si Dios
cambiara mi forma de ser”, “Si viera un milagro”. ¡En qué aprieto nos pondría
Dios si convirtiera una tinaja de agua en vino! Algo tendríamos que inventar.
Sin embargo, hay personas que se
conforman con menos. Los ciudadanos de Nínive se
convierten por la predicación de Jonás, y la reina del Sur al escuchar la
sabiduría de Salomón.
Si hiciéramos más a menudo memoria de
todas las maravillas que Dios ha hecho en nosotros, pediríamos menos signos,
seríamos más agradecidos, crecería nuestra esperanza y viviríamos más felices.
“Danos Señor un corazón y unos ojos
nuevos
para descubrir y agradecer las maravillas
que haces en los corazones de las personas
y en la historia de mundo.
Y danos la fuerza de tu Espíritu
para que no pase esta Cuaresma
sin habernos convertido un poco más a Ti”
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.