CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
SEGUNDO
DOMINGO DE CUARESMA B
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan,
subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos.
Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede
dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: Maestro ¡Qué
bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y
otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que lo cubrió y salió una voz de la nube: Este
es mi Hijo amado; escuchadlo.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús,
solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie
lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.
3. Reflexiono y
rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas
ideas:
Jesús es un buen maestro. Enseña con claridad cuál es el camino a seguir:
coger la cruz, dar la vida... Pero también muestra el fin del camino: la vida,
la felicidad, la alegría; en definitiva: la resurrección.
Si los rechazos sufridos por Jesús son anticipo de su muerte,
la transfiguración es un anticipo de la resurrección.
Y con un anticipo de la resurrección, la cruz sigue siendo cruz,
pero la podemos abrazar con esperanza.
En la escuela de
la vida el Señor nos enseña a precisamente a vivir. Tenemos que estar atentos a
lo que hacemos, a lo que sentimos. Si estamos atentos nos daremos cuenta de que
la cruz del Señor, a la larga, es la más ligera; y la vida que nos ofrece,
la más grande.
"Señor, levanta nuestra esperanza"
"Cura nuestra desilusión"
"Enséñanos en camino de la vida"
Necesitamos
buscar "espacios de transfiguración", espacios para estar a gusto con
el Señor, para gozar de su presencia. Los podemos encontrar en momentos de
oración, en la celebración de los sacramentos, en la gente que nos quiere, en
los lugares que nos resultan acogedores. ¿Cómo vas a buscar estos espacios? ¿cómo los vas a ofrecer a los demás? Cuéntaselo a Jesús.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.