CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
MIÉRCOLES
DE LA SEGUNDA SEMANA.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
Mateo 20,17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando
aparte a los Doce, les dijo por el camino: "Mirad, estamos subiendo a
Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a
los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que
se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará."
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos
con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué
deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten
en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús
replicó: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo
he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi
cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí
concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre."
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos
hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los
pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre
vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y
el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el
Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida
en rescate por muchos."
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Somos cristianos, queremos seguir a
Jesús, sin embargo a veces estamos tan lejos de sus pensamientos y proyectos
como los Zebedeos. Sabemos que tenemos que coger la
cruz, pero pensamos siempre cómo podemos pasarlo mejor. Hemos oído hablar mil
veces de las excelencias del servicio, sin embargo, buscamos privilegios,
puestos de honor, que se nos enaltezca entre nuestros compañeros de trabajo,
entre nuestros amigos, en la familia.
“Señor, convierte nuestro corazón a
ti”
“Contágianos tu modo de sentir, de
pensar, de vivir”.
Los otros diez apóstoles se indignaron
al escuchar a los Zebedeos. También están lejos de
los pensamientos del maestro. Ante los errores de las personas, Jesús siente
compasión, y nosotros nos indignamos.
“Señor, que nuestros pecados y fallos
nos ayuden a comprender al que se equivoca”
El que
quiera ser grande, que sea el servidor de todos. Es fácil de entender, pero hay
que plantearse cómo vamos a ser servidores. Y pedir la ayuda de Dios para serlo
de verdad.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.