CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
TERCER
DOMINGO DE CUARESMA B
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
san Juan 2, 13-22
Se acercaba la Pascua de los
judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes,
ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles,
los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció
las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
-«Quitad esto de aquí; no
convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo
que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»
Entonces intervinieron los judíos y
le preguntaron:
-«¿Qué
signos nos muestras para obrar así?»
Jesús contestó:
-«Destruid este templo, y en tres
días lo levantaré.»
Los judíos replicaron:
-«Cuarenta y seis años ha costado
construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
3. Reflexiono y
rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas
ideas:
A. Jesús se molesta cuando que el
templo de Jerusalén no se dedica a Dios. Jesús no tolera que
el templo de Dios se convierta en un mercado. A veces también nosotros
comerciamos con Dios. Hago este sacrificio para que Dios me dé tal favor.
Rezo para que se cumpla mi voluntad y no la de Dios. Me porto bien para ganar
el cielo. Cuando razonamos así olvidamos que el amor de Dios es gratuito y que
Él sólo busca nuestra felicidad
"Gracias, Padre,
por tu amor gratuito"
"Padre, me
pongo en tus manos"
B. Destruid este templo y en tres días lo
levantaré. Jesús habla de su cuerpo y ellos pensaban en el gran templo de
Jerusalén. Nuestros cuerpos también son templos en los que Dios habita. Y en
nuestro bautismo también fuimos dedicados, consagrados a Dios.
"Señor, Que
mi vida esté dedicada a ti"
"Gracias,
Dios, por vivir en mi, que yo viva en ti"
"Perdona mis faltas de respeto a mi cuerpo y al de los demás"
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su
fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.