CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
MIÉRCOLES
DE LA TERCERA SEMANA.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
Mateo 5,17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "No creáis que he
venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar
plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de
cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de
los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos
importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será
grande en el reino de los cielos."
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Jesús en ocasiones no cumple algunos
aspectos de la ley. Y es criticado por ello. Eso no significa que la ley sea
para él inútil. El Evangelio de hoy nos lo dice. Jesús no ha venido a tirar a
la basura la ley, sino a perfeccionarla.
Es curiosa la actitud de Jesús. A
veces se salta la ley, sobre todo cuando tiene que beneficiar a personas. Y en
otras ocasiones en mucho más exigente que la ley. Nos enseña así a valorar la
ley, las leyes. Ni hay que absolutizarlas, ni hay
que ridiculizarlas. El amor es la clave
para entender cualquier ley.
Otra cosa importante: cuando hacemos
alguna cosa mal, al principio nos duele, después nos acostumbramos, más tarde
lo justificamos, a continuación lo enseñamos así a los hombres y, si nos
descuidamos, criticamos a los que hacen lo correcto.
¿Qué te dice el Señor con este
Evangelio? ¿Qué le dices?
“Señor, ayúdanos a amar por encima de
cualquier ley”
“Danos tu Espíritu para ser fiel a tu
ley”
“Perdona nuestras
infidelidades y malos ejemplos”
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.