CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
CUARTO
DOMINGO DE CUARESMA B
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
San Juan
3, 14‑21.
En aquel
tiempo dijo Jesús a Nicodemo:
—Lo mismo
que Moisés elevó la serpiente en el desiertos así tiene que ser elevado el Hijo
del Hombre, para que todo el que
cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó
Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los
que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios
no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se
salve por él.
El que
cree en él, no será condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha
creído en el nombre del Hijo único de Dios.
Esta es
la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron
la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo
el que obra perversamente detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no
verse acusado por sus obras.
En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea
que sus obras están hechas según Dios.
3. Reflexiono y
rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor?
¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas
ideas:
“Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo
único...”
Jesús vive, cura, predica, sufre y muere para
mostrarnos el amor del Padre. Damos gracias.
“... para que tengan vida”
Jesús vive, cura, predica, sufre y muere para que
seamos felices, para que nuestra vida tenga sentido. Damos gracias.
La vida consiste en creer en Jesús, en aceptar su
luz. El pecado nos aparta de Jesús, nos confina a las tinieblas. Pedimos a Dios
humildad y valentía para acercarnos a él, para exponer nuestros pecados a su
luz. Sólo así nuestra fe en Cristo crecerá.
¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.