CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
MIÉRCOLES
DE LA CUARTA SEMANA
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
Juan 5,17-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Mi Padre
sigue actuando, y yo también actúo." Por eso los judíos tenían más ganas de
matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre
suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: "Os lo
aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre.
Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y
le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para
vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los
muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el
Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para
que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra
al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me
envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de
la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los
muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque,
igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer
de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No
os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su
voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que
hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí
mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad,
sino la voluntad del que me envió.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Jesús nos revela en estas líneas su profunda relación de
amor con el Padre. Amor que lo va configurando con el Padre y que es el motor
de toda su vida y de toda su acción.
En Jesús, nosotros hemos sido hechos hijos del Padre. Por
medio de la adhesión a Jesús y de la Fe en Dios, ya tenemos vida eterna, hemos
pasado ya de la muerte a la vida.
La confianza en el Padre, el sentirnos amados por el, nos
lleva como a Jesús a dejarnos guiar por el Espíritu, a no hacer nada por
nuestra cuenta, a no cesar de trabajar en la construcción del Reino.
¿Me siento cansado, desanimado de trabajar sin ver los
frutos? ¿intento buscar atajos, hacer las cosas por mi
cuenta sin fiarme del Padre?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.