CUARESMA, Camino de liberación.

¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!

 

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA  B

 

1. Abro el corazón a Dios.

Puede servir la repetición de alguna oración breve:

    "Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",

    "Ayúdame a sentir tu cercanía",

    "Quiero estar contigo, Jesús".

 

2. Lectura del Evangelio. Escucho.

San Juan 12,  20‑33.

 

En aquel tiempo entre los que habían venido a celebrar la Fiesta había algunos gentiles; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:

—Señor, quisiéramos ver a Jesús.

Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

Jesús les contestó:

—Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre.

Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.

Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.

Entonces vino una voz del cielo:

—Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.

La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.

Jesús tomó la palabra y dijo:

—Esta voz no ha venido por mi, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.

Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

        

3. Reflexiono y rezo. Respondo.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:

 

“Si el grano de trigo no muere, queda infecundo”. Jesús sabe bien que él es ese grano de trigo que va ser enterrado. Ha llegado la hora. ¿Nos identificamos nosotros con el grano de trigo? ¿estamos dispuestos a morir para resucitar, o queremos disfrutar de la vida ahorrándonos la cruz de cada día?

 

Damos gracias a Dios por las personas que saben ser grano de trigo,

por quienes confían en el poder vivificador de Dios cuando están en apuros

Pedimos a Dios que perdone y cure nuestro miedo a entregarnos, a morir por amor.

 

4. Termino la oración

   Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...

    Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.

    Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.