CUARESMA, Camino de liberación.
¡Ponte en marcha! ¡Nos espera la Pascua!
MIÉRCOLES DE LA QUINTA SEMANA.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho.
Juan 8,31-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él:
"Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis
la verdad, y la verdad os hará libres." Le replicaron: "Somos linaje
de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis
libres"?" Jesús les contestó: "Os aseguro que quien comete
pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se
queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé
que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais
cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero
vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre."
Ellos replicaron: "Nuestro padre es Abrahán." Jesús les
dijo: "Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin
embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché
a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro
padre." Le replicaron: "Nosotros no somos hijos de prostitutas;
tenemos un solo padre: Dios." Jesús les contestó: "Si Dios fuera
vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he
venido por mi cuenta, sino que él me envió."
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Jesús se dirige
en este Evangelio a los que han creído en Él, se dirige a ti.
Se sorprenden
cuando Jesús les dice que serán libres. Ellos se creían libres, porque decía
ser hijos de Abraham e hijos de Dios. Se creían libres. Nos creemos libres y
sin embargo somos esclavos de tantas cosas, de tantas rutinas, de tantas cosas
insignificantes...
“Señor danos luz
y fuerza para descubrir y romper las cadenas que nos atan”
El pecado nos
hace esclavos. El pecado amarra la voluntad y los sentimientos, encadena la
libertad y la felicidad, arruga el rostro y el corazón. Y lo hace con tanta
maestría, que incluso nos da alguna pequeña satisfacción para poder
esclavizarnos mejor.
“Señor, ayúdanos
a descubrir la maldad del pecado”
“Perdona Señor
nuestra convivencia con el pecado”
No basta con saber que somos hijos de Abraham e hijos de
Dios, hay que vivir como tales: acogiendo a Jesucristo en el corazón y para que
Él transforme nuestra existencia. ¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.