MIÉRCOLES SANTO
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
Mateo 26, 14-25
En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué
estáis dispuestos a darme si os lo entrego? Ellos se ajustaron con él en
treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para
entregarlo.
El primer día de los ázimos se acercaron
los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la
cena de Pascua? El contesto: Id a casa de Fulano y
decidle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua
en tu casa con mis discípulos".
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon
la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo:
Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. Ellos consternados se pusieron
a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, Señor? El
respondió: El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El
Hijo el Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al
Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido. Entonces preguntó Judas, el
que lo iba a entregar: ¿Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Hoy es el evangelista Mateo el que nos cuesta la traición de
Judas. Fijémonos en algunos detalles:
- Jesús fue vendido por 30 monedas.
Para Dios, las personas no tenemos precio, tenemos dignidad; sólo las
cosas tienen precio. Nos duele que nos traten mal, como si fuéramos una
máquina, un pañuelo de usar y tirar, o un felpudo...
Sin embargo, a veces tratamos a las personas como si fueran cosas
y a las cosas con la dignidad de las personas.
¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
- Judas comparte su tiempo y su corazón: con los que quieren matar
a Jesús y con el propio Jesús. Vende a Jesús y come con él. Con una mano acepta
las 30 monedas y con la otra moja en fuente del Señor. Y en el colmo de la
contradicción lo llama “Maestro” y pregunta “Soy yo acaso”.
Es difícil encontrarse en tamaña contradicción, en una
esquizofrenia así. Pero nadie es ajeno a esta realidad. Nos atrae Jesús y
tantas otras cosas contrarias a su proyecto. Dedicamos tiempo a servir a los demás,
pero buscamos compensaciones, reconocimientos...
Lo importante es no acostumbrarse a estas contradicciones, tratar
de superarlas, con la ayuda de Dios, con nuestro esfuerzo y con una importante
dosis de paciencia, para no hacernos daño.
¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.