NAVIDAD. Dios-con-nosotros.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la repetición de alguna
oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
San
Marcos 1, 6b‑11.
En aquel tiempo proclamaba Juan:
— Detrás
de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para
desatarle las sandalias.
Yo os he
bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.
Por
entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que
Juan lo bautizara en el Jordán.
Apenas
salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar bacía él como una
paloma. Se oyó una voz del cielo:
—Tú eres
mi Hijo amado, mi preferido.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
A. Jesús no necesita el bautismo de Juan.
Los dos lo saben bien. Sin embargo, Jesús se hace bautizar para cumplir lo que
Dios quiere. ¿qué te dice esta actitud de Jesús? ¿qué le dices?
B. El Padre desde el cielo proclamó: "Este es mi Hijo, mi preferido". Jesús es hombre como nosotros, pero también es el Hijo, el Hijo de Dios, Dios mismo. No podemos pensar que Jesús sólo es un hombre excepcional, ejemplar.
Estas palabras también tienen que resonar
en nuestro corazón. Dios Padre nos dice continuamente: "Tú eres mi
hijo", "Tú también eres mi preferido", porque el amor de
Dios es tan grande que puede amarnos a todos con predilección. Escuchemos en
nuestro interior estas palabras del Padre.
C. Si Dios te repite "Tú eres mi
hijo" ¿cuál es tu respuesta?
"Tú eres mi
Padre, nada me puede faltar"
"Confío en
ti, Padre"
"Dame Señor un corazón de hermano"
4. Termino la oración
Doy gracias
a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que
me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.