TIEMPO de PASCUA
¡Jesús resucitó! ¡Alegría!
¡Resucitamos
con Él! ¡Aleluya!
MIÉRCOLES DE LA SEGUNDA SEMANA DE PASCUA
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho
Juan 3,16-21
Tanto amó
Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los
que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al
mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que
cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído
en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz
vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a
la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente
detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En
cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus
obras están hechas según Dios.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Jesús,
el Hijo de Dios, ha nacido y vivido, ha predicado y curado, ha amado y sufrido,
ha muerto y resucitado para salvarnos, para que tengamos vida eterna, para que
disfrutemos de la misma vida de Dios. Damos gracias.
Dios
no puede hacer más. Nos toca a nosotros creer en él, acogerle, acoger su
mensaje en nuestra mente, en el corazón, en la vida de cada día.
“Señor, creo pero aumenta mi fe”
Tenemos
que reconocer nuestra maldad, nuestra pobreza, nuestro pecado: sabemos donde
está la luz, la felicidad, la alegría... pero preferimos la
tiniebla, la tristeza, el sin-sentido.
“Señor, perdonamos”
“Danos sabiduría para descubrir la
luz
y valentía para dejarnos iluminar”
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por
su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.