TIEMPO
de PASCUA
¡Jesús
resucitó! ¡Alegría!
¡Resucitamos con Él! ¡Aleluya!
DOMINGO DE LA TERCERA SEMANA
DE PASCUA B
1. Abro el corazón a Dios
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús, aunque me cueste".
2. Lectura del
Evangelio. Escucho
Lucas 24,35-48
En
aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y
cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas
cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a
vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les
dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior?
Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un
fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo."
Dicho
esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la
alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?"
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que
todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí
tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender
las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá,
resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la
conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por
Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."
3.
Reflexiono y rezo. Respondo
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
¡Cuánto
cuesta a los discípulos creer en la resurrección del Maestro! Los que caminaban
a Emaús cuentan al resto lo que les había pasado por
el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Sin embargo, se aparece
Jesús y ellos, llenos de miedo, creían ver un fantasma, no acababan de creerlo.
“Nos cuesta creer en la
resurrección. Danos fe, Señor”
¡Paz
a vosotros! Es el saludo del Resucitado. Es el don que Dios nos hace en Pascua:
paz para nuestro corazón, paz para las familias, los pueblos, el mundo entero,
un don que tenemos que pedir y acoger.
“Señor, resucítanos de toda forma de
injusticia y violencia”
“Entra Señor en nuestra vida. Haznos
pacíficos y pacificadores”
Les
abrió la mente para que comprendieran las Escrituras. Las Escrituras hablan de la
pasión y muerte de Jesús, hablan también de nuestra vida, de nuestros
sufrimientos y alegrías.
“Señor, ábrenos la mente para
comprender tu Palabra,
para ver la vida a la luz de tu Palabra
para que afrontemos la cruz con esperanza
y compartamos la alegría de la Pascua”
Dios
Padre, danos entendimiento para comprender lo que dicen las Escrituras de
nuestra vida.
Cuando
sufrimos, la Escritura nos recuerda que compartes nuestro dolor y nos das tu
consuelo.
Cuando
no sabemos qué hacer, la Escritura nos dice que Jesús es el camino, la verdad y
la vida.
Cuando
nuestro corazón se llena de alegría, la Escritura nos recuerda que Tú ríes con
nosotros.
Cuando
nos cansamos de trabajar, de hacer el bien, la Escritura nos anima a seguir,
apoyados en Ti.
Cuando
nos equivocamos y pecamos, la Escritura disipa nuestro orgullo y nos ayuda a
pedir y a recibir tu perdón.
Cuando
no vemos el fruto de nuestro esfuerzo, la Escritura nos recuerda todas las
semillas algún día darán el treinta, el sesenta o el ciento por uno.
Cuando
nos sentimos satisfechos de lo realizado,
la Escritura nos recuerda que hemos hecho lo que debíamos hacer.
Cuando
nos creemos mejores que los demás, la Escritura nos recuerda que, si estamos
libres de pecado, tiremos la primera piedra.
Cuando
nos sentimos solos y despreciados, la Escritura nos recuerda que somos
preciosos a tus ojos y que, aunque nuestra madre nos olvide, Tú jamás nos
olvidarás.
Cuando
nos faltan los ánimos, la Escritura nos recuerda que hemos recibido al Espíritu
Santo. Él es nuestra fuerza, nuestro defensor, nuestro guía.
Cuando
vivimos encerrados en nuestro egoísmo, la Escritura nos dice que Tú nos esperas
en los enfermos, los pobres, los pequeños, los indefensos.
Cuando
nos critican por buscar la verdad y la justicia, la Escritura nos recuerda que
lo mismo les ocurrió a los verdaderos profetas y a Jesús.
Cuando
la cruz y la muerte nos acechen, la Escritura nos recuerda que tu amor es más
fuerte que el sufrimiento y que nos preparas una vida eternamente feliz en tu
casa del cielo.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración ...