TIEMPO de PASCUA

¡Jesús resucitó! ¡Alegría!

¡Resucitamos con Él! ¡Aleluya!

 

VIGILIA PASCUAL B

 

1. Abro el corazón a Dios.

Puede servir la repetición de alguna oración breve:

    "Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",

    "Ayúdame a sentir tu cercanía",

    "Quiero estar contigo, Jesús".

 

2. Lectura del Evangelio. Escucho.

San  Marcos 16, 1-7

 

Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar  Jesús.  Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro.  Y se decían unas a otras: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del Sepulcro?»

Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande.  Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco.  Y se asustaron.  Él les dijo: «No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí.  Ha resucitado.  Mirad el sitio donde lo pusieron.

Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea.  Allí lo veréis, como os dijo.»

 

3. Reflexiono y rezo. Respondo.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:

 

Jesús murió. Murió condenado por el odio de los sumos sacerdotes, por las burlas de Herodes, por la cobardía de Pilato, por los gritos de la multitud manipulada, por el miedo de sus seguidores...

            Y Dios Padre callaba. No hacía nada.

 

Fue ajusticiado por blasfemia, acusado y condenado por declararse Hijo de Dios, por hereje. Crucificado como un maldito.

            Y Dios Padre callaba. No hacía nada.

 

Aquella tarde parecía que Dios Padre estaba de parte de los enemigos de Jesús.

 

Pero el silencio del Padre no fue eterno... Al tercer día gritó: VIDA, RESURRECCIÓN. Y RESUCITÓ a Jesús. Esta es la Buena Noticia. Esta es la noticia que los hombres con vestidos refulgentes anunciaron a las mujeres, las mujeres a los apóstoles, y así hasta que la noticia ha llegado a nosotros, a ti.

 

Dios no callará indefinidamente ante nuestros sufrimientos, ante las cruces que soportan sus hijos, ante la muerte de cualquier persona. Algún día, cuando no lo esperamos, de una forma imprevisible, Dios gratará VIDA, RESURRECCIÓN. y NOS RESUCITARÁ. Y esta esperanza nos resucita ya de nuestros miedos y tristezas. Damos gracias.

 

¿Cómo reaccionas? Con la fe de las mujeres o con la incredulidad de los apóstoles?

 

¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?

 

4. Termino la oración

   Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...

    Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio.

    Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración.