REZAR CON EL EVANGELIO.

San Lorenzo, Mártir.10 de agosto.

 

1. Abro el corazón a Dios.

Puede servir la repetición de alguna oración breve:

    "Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",

    "Ayúdame a sentir tu cercanía",

    "Quiero estar contigo, Jesús".

 

2. Lectura del Evangelio. Escucho.

San Juan 12, 24-26

 

En aquél tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.  El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna.  El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. 

 

 

OTRAS LECTURAS DE LA LITURGIA DEL DÍA DE SAN LORENZO

 

SAN LORENZO: TESTIMONIO, DEVOCIÓN, ICONOGRAFÍA...

 

3. Reflexiono y rezo. Respondo.

¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

 

San Lorenzo,

oyente atento y cumplidor fiel de la palabra de Dios:

 

En los días de su vida sembró con generosidad:
semillas del amor, de la fe, de la esperanza
en el corazón de sus hermanos.

 

Cuando soportaba los crueles tormentos
recordó la compasión del Señor
y se acogió a su misericordia eterna.

 

Cayó y murió como grano de trigo en la tierra
pero el Padre premió su servicio generoso
y dio mucho fruto: el ciento por uno.

 

Dichosos nosotros si, como San Lorenzo,
escuchamos y cumplimos la Palabra Dios.

___________

Gracias Lorenzo, por el testimonio de tu vida y de tu muerte.

Gracias Señor por darnos santos que, como Lorenzo,

nos ayudan a vencer las dificultades de la vida.

Gracias Señor, porque en el testimonio y valentía de tus mártires,

nosotros podemos contemplar tu grandeza.

 

Multiplica en nosotros, Señor, los dones de tu amor. 

Haznos fuertes y generosos, al estilo de San Lorenzo. 

Que sepamos compartir con los demás

los verdaderos tesoros de tu Iglesia:

la fraternidad, la justicia, el amor, la verdad.

Que procuremos no tanto ser servidos sino servir,

para que siempre y en todo lugar se haga tu voluntad.

 

4. Termino la oración

    Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas, por su fuerza...

    Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio

    Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.