Miércoles
de la 13ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos.
Desde el cementerio dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan
furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos: ¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has
venido a atormentarnos antes de tiempo? Una gran piara de cerdos a distancia
estaba hozando.
Los demonios le rogaron: Si nos echas, mándanos a la piara.
Jesús les dijo: Id.
Salieron y se metieron en los cerdos.
Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de
los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al
verlo, le rogaron que se marchara de su país.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir,
Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Jesús
pone en el nivel más alto de importancia a las personas. Por eso, no duda en
curar a aquellos endemoniados, aunque a cambio tenga que morir una piara de
cerdos.
“Gracias Señor por querernos y
valorarnos tanto”
Sin
embargo, para los habitantes de aquel pueblo, los cerdos eran más importantes
que aquellos pobres desgraciados. Los cerdos están por encima de las personas;
en el fondo, el dinero es superior a Dios y a su Reino.
En
la vida hay momentos en los que ayudar a los demás es una gozada. Nadie sale perdiendo.
Todos ganan. Pero en otras ocasiones, ayudar a los demás pasa por privarme de
caprichos, perder dinero, dejar de ejercer mis derechos... Y entonces surge la
duda ¿vale la pena o no? ¿la gente merece que me
sacrifique? ¿no es mejor vivir la vida sin
complicármela?
¿Qué
te dice Dios? ¿Qué le dices?
“Perdona y cura, Señor, nuestro
egoísmo”
“Gracias por las personas que aman
sin calcular”
“Danos fuerza para ser fieles a tu
Evangelio, aunque cueste”
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha..