Jueves de
la 16ª semana del t.o.
1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los discípulos y le preguntaron:
¿Por qué les hablas en parábolas? El les contestó: A vosotros se os ha
concedido conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se
le quitará hasta lo que tiene.
Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír
ni entender.
Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oiréis con los
oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han
cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender
con el corazón, ni convertirse para que yo los cure».
Dichosos vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen.
Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir,
Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Damos
gracias a Dios porque se nos ha concedido el don de escuchar y comprender poco
a poco la Palabra de Dios. No tenemos más méritos que otros. La fe es un don.
Este
don no supone para nosotros un privilegio, sino una responsabilidad. El
don que hemos recibido no ha de servir sólo para nuestro enriquecimiento
personal. Hemos sido agraciados para que la Gracia llegue a otros; hemos sido
amados, para que el Amor llegue a otros; hemos sido ungidos, fortalecidos, para
que el Espíritu fortalezca a otros.
¿Qué
te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha..