1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
Mateo 18,
21-29
En aquel
tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó: "Señor, si mi hermano me
ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?". Jesús
le contestó: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces
siete".
Y les
propuso esta parábola: "Se parece el Reino de los cielos a un rey que
quiso ajustar cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le
presentaron uno que debía tres mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el
señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus
posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba
diciendo: "Ten paciencia conmigo, y yo te lo
pagaré todo". El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar,
perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus
compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo extrangulaba
diciendo: "Págame lo que me debes". El compañero, arrodillándose a
sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo
pagaré".
Pero él
se negó, y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus
compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su
señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo
malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú
también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?". Y
el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de
corazón a su hermano". Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de
Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir,
Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
¿Podremos calcular algún día cuanto debemos a Dios? ¿Sabremos medir todo lo que Dios nos perdona? Damos gracias.
Dios perdona para que nosotros perdonemos. A veces no nos cuesta perdonar, pero en otras ocasiones nos sentimos tan heridos que el perdón nos parece un camino imposible de recorrer.
El rey de la parábola se irrita contra el empleado aprovechado, que recibe el perdón y no perdona. Nunca nos sentiremos perdonados si no perdonamos de corazón.
No olvidemos que perdonar es un don de Dios, un don que
debemos pedir.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus enseñanzas,
por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha..