1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
En aquel
tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a
solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por
boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si
no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un
publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el
cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os
aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están
reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir,
Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
Ante
el hermano que se equivoca, los discípulos de Jesús no pueden decir: “allá él”,
o “es su libertad”, o “cada uno hace con su vida lo que quiere”. Tampoco cabe:
“hay darle un escarmiento”, “no volveremos a darle el saludo”.
El
camino que nos muestra el Evangelio es otro, mucho más comprometido y complicado.
Jesús nos invita a reprender y a intentarlo no sólo una vez, a contar con otros
hermanos y con la comunidad para poder ayudar mejor al que toma un camino
erróneo.
Es
el camino del amor que respeta la libertad del otro, pero a la vez quiere mostrarle
la verdad. La libertad sin la verdad nos destruye. La verdad sin libertad nos
esclaviza, en empequeñece.
¿Qué
haces cuando algún hermano se equivoca?
¿Cómo
reaccionas cuando te intentan corregir?
¿Qué
te dice Dios? ¿Qué le dices?
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.