DOMINGO DE LA 20ª SEMANA T.O. C
1. Abro el corazón a Dios
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús, aunque me cueste".
2. Lectura del Evangelio. Escucho
San Lucas
12, 49-53
En aquel
tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "He venido a prender fuego en el mundo,
¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué
angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz?
No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres
contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el
hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la
suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra".
3.
Reflexiono y rezo. Respondo
¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo
puedo hacer realidad este evangelio en mi vida? Pueden ayudar estas ideas:
Este Evangelio nos extraña.
Parece que estas palabras no han podido salir de los labios de Jesús. Sin
embargo, pensemos por un momento en la vida del mismo Señor: provocó divisiones:
unos a su favor, otros en contra; unos lo querían con locura, otros le odiaban
a muerte.
Pensemos también en la vida
de los santos: su estilo de vida y sus palabras obligaban a las personas a
definirse, a favor o en contra.
Si somos fieles a nuestra
condición de bautizados, nos ocurrirá algo semejante. Provocaremos divisiones,
aunque no queramos.
“Señor, prende el fuego de tu Espíritu en nuestros
corazones
el fuego que purifique y queme toda maldad
el fuego que encienda el amor y la esperanza
para que, también nosotros, como tú y contigo
llevemos el fuego de tu Espíritu a nuestros hermanos,
a nuestro mundo y a nuestra Iglesia”
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio