1. Abro el corazón a Dios.
Puede servir la
repetición de alguna oración breve:
"Gracias Señor porque estás siempre a mi lado",
"Ayúdame
a sentir tu cercanía",
"Quiero estar contigo, Jesús".
2. Lectura del Evangelio. Escucho.
En aquel
tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: "En la cátedra
de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos: haced y cumplid lo que os
digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.
Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente a los
hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo
que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las
franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los
asientos de honor en la sinagogas; que les hagan
reverencias por la calle y que la gente los llame "maestros".
Vosotros,
en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro Maestro, y
todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra,
porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar jefes,
porque uno solo es vuestro Señor, Cristo. El primero entre vosotros será
vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido.
3.
Reflexiono y rezo. Respondo.
¿Qué me quieres decir,
Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?
El retrato de los letrados y fariseos tiene rasgos bien concretos:
-
no
hacen lo que dicen,
-
lían
fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente a los hombros,
-
no
están dispuestos a mover un dedo para empujar
-
todo
lo que hacen es para que los vea la gente
-
les
gustan los primeros puestos,
que les hagan reverencias por
la calle y que la gente los llame "maestros”.
¿En qué te ves
reflejado? Pedimos perdón.
Jesús nos
muestra un ideal bien distinto.
-
no os
dejéis llamar maestro
-
no
llaméis padre vuestro a nadie en la tierra
-
no os
dejéis llamar jefes
-
el
primero entre vosotros será vuestro servidor.
-
el que
se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Y nos dice cual
es el fundamento:
-
uno
solo es vuestro Maestro y uno solo es vuestro Señor
-
uno
solo es vuestro Padre, el del cielo.
Damos gracias a
Jesús que nos recuerda constantemente el camino de la vida y pedimos la fuerza
del Espíritu para avanzar con firmeza por él.
4. Termino la oración
Doy gracias a Dios por su compañía, por sus
enseñanzas, por su fuerza...
Le pido que me ayude a vivir de acuerdo con el Evangelio
Me despido rezando el Padre Nuestro u otra oración espontánea o ya hecha.