LITURGIA DEL DOMINGO DE PASCUA

 

20 DE ABRIL DE 2014

Liturgia de las Horas – Propia de Pascua.

 

R I T O S    I N I C I A L E S

 

CANTO DE ENTRADA.

Aleluya, Aleluya, es la fiesta del Señor.  Aleluya, Aleluya, el Señor resucitó.

 

Ya no hay miedo, ya no hay muerte, ya no hay penas que llorar.  Porque Cristo, sigue vivo, la esperanza abierta está.

 

SALUDO  Y MONICIÓN.

 

ASPERSIÓN DEL AGUA.

Canto:

Una nueva vida.  Tu misma vida.  Una nueva familia.  Tu misma familia.  Hijos tuyos para siempre.

 

Surgimos del sepulcro que es el agua, teñidos en tu sangre redentora.  Contigo incorporados a la Pascua vivimos en cristiano hora a hora.

 

GLORIA.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

 

ORACIÓN COLECTA.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles. 10, 34a. 37-43.

 

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea.  Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén.  Lo mataron colgándolo de un madero.  Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos.  El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»

                                     PALABRA DE DIOS

 

SALMO RESPONSORIAL.  Salmo 117.   

Antífona: Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. 

 

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.  Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

 

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.  No he de morir, viviré, para contar las hazañas del Señor.

 

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.  Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.

 

SEGUNDA LECTURA.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses. 3, 1-4.

 

Hermanos:

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios.  Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

                        PALABRA DE DIOS

 

SECUENCIA.

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

 

Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

 

Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

 

«¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada.

 

Los ángeles testigos, sudarios y mortaja.  ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

 

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.»

 

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

 

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

 

ALELUYA.

Antífona: Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo.  Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor.

 

EVANGELIO.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. 20, 1-9.

 

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro.  Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó el primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

                   PALABRA DEL SEÑOR

 

HOMILÍA.

 

CREDO.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

 

OFERTORIO.

Canto:

Te ofrecemos, Señor, el vino y el pan.

 

Este día que amanece/anochece entre cantos y alegrías, este día en que sentimos tu presencia en nuestras vidas.

 

Ilusiones y esperanzas, la alegría de vivir, todos juntos como hermanos, caminando hacia ti.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

 

PREFACIO Y SANTO.

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

 

RITO DE LA COMUNIÓN

 

PADRE NUESTRO.

 

RITO DE LA PAZ.

 

CORDERO DE DIOS.

 

COMUNIÓN.

Canto:

Hoy el Señor, resucitó, y de la muerte nos libró.  ¡Alegría y paz hermanos, que el Señor resucitó!

 

Porqué esperó, Dios le libró, y de la muerte lo sacó. ¡Alegría y paz hermanos, que el Señor resucitó!

 

El pueblo en Él, vida encontró, la esclavitud ya terminó. ¡Alegría y paz hermanos, que el Señor resucitó!

 

La luz de Dios, en Él brilló, la nueva vida nos llenó.  ¡Alegría y paz hermanos, que el Señor resucitó!

 

Con gozo alzad, el rostro a Dios, que de Él nos llega salvación.  ¡Alegría y paz hermanos, que el Señor resucitó!

 

Canto:

Andando por el camino, te tropezamos, Señor, te hiciste el encontradizo, nos diste conversación, tenían tus palabras fuerza de vida y amor, ponían esperanza y fuego en el corazón.

 

Te conocimos, Señor, al partir el pan, tú nos conoces, Señor, al partir el pan  (Bis)

 

Llegando a la encrucijada, tú proseguías, Señor, te dimos nuestra posada, techo, comida y calor; sentados como amigos a compartir el cenar, allí te conocimos al repartirnos el pan.

 

Andando por los caminos, te tropezamos, Señor, en todos los peregrinos que necesitan amor, esclavos y oprimidos que buscan la libertad, hambrientos, desvalidos, a quienes damos el pan.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

 

Gracias Padre por la resurrección de Jesús.  Porque nos ha llevado con su pasión, muerte y resurrección a la vida verdadera: la vida eterna.

 

Y sobre todo, porque Jesús nunca nos abandona y siempre está a nuestro lado para acompañar nuestro caminar en esta vida y llevarnos a la vida definitiva junto a Tí.

 

Gracias por la Eucaristía, el gran regalo de amor que nos dejó Jesús antes de morir.  Alimento y presencia viva entre nosotros.

 

Gracias, Señor, porque nunca nos falta tu amor, tu presencia y tu luz resucitadora, que nos ayuda en nuestro caminar.

 

ORACIÓN.

 

RITO DE CONCLUSIÓN.

 

BENDICIÓN

 

DESPEDIDA SOLEMNE.

Sacerdote canta o dice: Podéis ir en paz, aleluya, aleluya.

Todos respondemos: Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

 

Canto:

¡Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya! ¡Aleluya, aleluya, aleluya, Resucitó!

 

Alegría, alegría, hermanos, que, si hoy nos queremos, es que resucitó.

 

ACTOS Y NOTICIAS.-

Curiosidades.-

Toda la Octava de Pascua es un eco del Domingo de Resurrección, como si fuese un solo día.  Se enciende el cirio en todas las celebraciones y se responde a la despedida del sacerdote con el doble Aleluya.