LITURGIA
DEL DOMINGO
MONICIONES (DOMINGO 5º DEL TIEMPO
ORDINARIO «B»)
Inicial.
Es domingo y el Señor nos llama de nuevo para tener este
encuentro semanal, celebrando la Eucaristía.
Cuando Jesús comenzó su predicación en Galilea, provocó
gran entusiasmo entre la gente. Muchos
iban a verle y escucharle, porque su palabra levantaba el ánimo y renovaba los
corazones. De él salía una fuerza que
curaba a los enfermos y daba nuevo empuje a sus vidas.
Nosotros también queremos ver a Jesús, y por eso nos hemos
reunido aquí para escuchar su Palabra y comer su Cuerpo, para darle gracias y
pedirle que transforme nuestra vida.
Primera Lectura.
Job nos explica su situación de enfermedad y miseria. Es semejante a la de muchos hombres y mujeres
de todos los tiempos. Job es también el
hombre de la paciencia y de la fe sin límites, porque la fuerza de Dios no deja
de acompañar al que sufre.
Segunda Lectura.
San Pablo nos habla de su entrega, de su dedicación total
al anuncio del Evangelio. Pero todo
cristiano está llamado a ser apóstol de Jesucristo y a predicar su mensaje con
palabras y obras.
Evangelio.
En galilea, Jesús ofrece salud y vida a todos los que se le
acercan. Recorre pueblos y aldeas
anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios.
También busca momentos de oración e intimidad con Dios.
Puestos de pie cantamos aleluya.
PETICIONES
(DOMINGO 5º DEL TIEMPO ORDINARIO «B»)
·
Por
la Iglesia, para que fiel a Jesús, transmita el Evangelio con sus palabras y
sus obras. ROGUEMOS AL SEÑOR
·
Por
las Vocaciones, para que el Señor de la mies que sigue llamando en nuestro
tiempo, encuentre respuestas generosas a seguirle desde el sacerdocio y la vida
consagrada. ROGUEMOS AL SEÑOR
·
Por
los que sufren en el cuerpo o en el espíritu, para que sientan siempre muy
cercana la fuerza de Dios que no les abandona.
ROGUEMOS AL SEÑOR
·
En
estos días que celebramos la Novena a la Virgen de Lourdes, pedimos para que
María sea nuestro modelo en el seguimiento a Jesús y en el servicio y
disponibilidad para con los hermanos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
·
Por
todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a vivir
con coherencia nuestra fe y a ser apóstoles con nuestra vida. ROGUEMOS AL SEÑOR