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LA ARCHICOFRADÍA
La Archicofradía de la Santísima Vera Cruz fue
instituida y fundada en el exconvento del Carmen de la Observancia de esta
ciudad de Huesca hacia el año 1500, siendo el 27 de enero de 1587 cuando
consta la renovación de sus Estatutos. Tuvo su sede inicial en los
claustros del citado convento y, tras pasar por los conventos de las
Miguelas y de las Capuchinas, fue en 1865, cuando siendo obispo de esta
Diócesis, S.E.I. Don Basilio Gil y Bueno, se traslada a la Parroquia de
Santo Domingo y San Martín, donde continúa hasta nuestros días.
Celebra su festividad el 14 de septiembre,
solemne fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, en la que se venera la
reliquia del Lignum Crucis y se recuerda especialmente a los cofrades
difuntos.
La finalidad de esta Archicofradía es fomentar
la devoción a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, mediante la
organización de las procesiones y otros actos que se desarrollen en la
Semana Santa oscense, así como la conservación y guarda de todos los
enseres de los que es propietaria; y a través de todo ello, promover la
vida cristiana de sus cofrades.
El hábito de la Archicofradía consta de túnica
negra abotonada de arriba abajo, con bocamangas y tira central en
terciopelo negro, sobre la parte izquierda del pecho destaca una pequeña
cruz de color rojo, tercerol negro terminado en forma plisada, cinturón
de cuero negro con escudo en la hebilla, así como medalla con emblema de
la Archicofradía sobre cinta morada y blanca.
Su máximo representante es el Prior que, por
derecho propio, es siempre el Párroco de la Iglesia de Santo Domingo y
San Martín. La figura del Mayordomo Primero, actúa asimismo en representación
de la Archicofradía junto con los miembros de la Junta Directiva, todos
ellos escogidos por votación de entre los miembros de la Asamblea. Ésta,
se reúne al menos en dos ocasiones cada año, antes y después de la Semana
Santa.
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