2025 un año para la ESPERANZA
Recogiendo las palabras del Papa Francisco, en este año 2025 de Jubileo Ordinario: llevemos esperanza allí donde se ha perdido.
Unas palabras que en Cruz Blanca queremos hacer nuestras: siendo capaces de llevar la esperanza a las situaciones de nuestra vida.
El Papa Francisco nos exhorta a que "nos hagamos peregrinos en busca de la verdad, soñadores incansables, mujeres y hombres que se dejan inquietar por el sueño de Dios; el sueño de un mundo nuevo, donde reinan la paz y la justicia".
En este año 2025, en el mes de marzo daremos inicio a la celebración de los 50 años de la aprobación canónica de la Congregación de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca. Deseamos seguir siendo fieles a nuestro carisma, siendo Casa y Familia.
Por este motivo nos aferramos a la esperanza que nunca defrauda, Spes non confundit. Que nos compromete como dice nuestra misión: a colaborar en la construcción de una sociedad más justa y fraterna, ofreciendo espacios en los que se promueva, defienda, cuide y celebre la vida, facilitando el desarrollo integral de aquellas personas más vulnerables.
La Familia Cruz Blanca seguirá dando respuesta en el 2025, desde las actitudes de amor, caridad y entrega, haciendo presente el Reino entre los hombres y mujeres más vulnerables; especialmente reconociendo a Dios encarnado en las personas más enfermas, más pobres y más necesitadas. Siguiendo el mandato evangélico: "Amaos unos a los otros como yo os he amado".
Nos sumamos y comprometemos a la llamada que nos hace Francisco a transformar el mundo:
"Esperanza para nuestra madre tierra, desfigurada por la lógica del beneficio; que llegue a serlo para los países más pobres, abrumados por deudas injustas; que llegue a serlo para todos aquellos que son prisioneros de viejas y nuevas esclavitudes.
Esperanza allí donde se ha perdido, donde la vida está herida, en las expectativas traicionadas, en los sueños rotos, en los fracasos que destrozan el corazón; en el cansancio de quien no puede más, en la soledad amarga de quien se siente derrotado, en el sufrimiento que devasta el alma; en los días largos y vacíos de los presos, en las habitaciones estrechas y frías de los pobres, en los lugares profanados por la guerra y la violencia".
