Fabiola, voluntaria de Argentina cuenta la microhistoria de Toto.
"Los días para Toto transcurrían inmersos en el silencio y la soledad, en un pueblo alejado de la ciudad. Sobreviviendo en una precaria vivienda, ante su discapacidad intelectual y motriz, sufriendo abandono, exclusión y abuso.
El cambio de vida se produjo con su llegada a la Casa Familiar Santa Rosa, donde fue recibido y acogido con mucho amor por parte de los Hermanos, trabajadores y voluntarios".
