Con este mensaje el Arzobispo de Tánger, Fray Emilio Rocha se dirigía ayer jueves 27 de marzo a los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, en el día de la celebración de los 50 años de su aprobación canónica (1975-2025). Una catedral donde se percibía la emoción, el agradecimiento y el abrazo de muchas personas de distintas Casas Familiares y Centros que acudieron desde España para la ocasión, una Familia Cruz Blanca que se sentía acompañada por la Iglesia de Tánger, entrelazada con las otras comunidades religiosas, asociaciones, variedad de culturas y personas amigas de la ciudad.
Palabras de la Homilía de Fray Emilio Rocha
En la Eucaristía de Acción de Gracias Fray Emilio Rocha, Arzobispo y pastor de la iglesia tangerina, ha querido hacer un relato de la vida del Hno. Isidoro Lezcano, fundador desde la fe y el compromiso hacia las personas, haciendo referencias al "Hno. Isidoro como alguien que tenía un corazón generoso en el que anidaba el deseo ardiente y apasionado de servir a los enfermos y a las personas más vulnerables". Enraizando estas palabras del evangelio de San Mateo: "tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis, fui forastero y me acogisteis, estuve enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme".
"El Hermano Isidoro responde a esta llamada, y como San Francisco de Asís se encuentra con otros jóvenes entusiasmados por seguir a Jesucristo, amando sin medida, de manera sencilla y cercana, creando familia y viviendo por y para los que viven en las periferias existenciales, las personas más vulnerables y excluidas.
Por lo tanto, toda esta historia nos habla de amor, y vosotros estáis hoy aquí por amor".
Renovación de votos de los Hermanos Isidoro, Mario y Pedro
Momento de oración y emoción en la renovación de votos del Hno. Isidoro Macías, compañero de camino del Hermano Fundador desde sus inicios, 50 años de profesión religiosa y de los 25 años de profesión de los Hermanos Mario Suárez y Pedro Hernández. Tres Hermanos que representan la entrega generosa al Señor y un testimonio creíble de fidelidad sostenida en el tiempo, y especialmente el amor efectivo hacia las personas más vulnerables.
El Hno. Luis Miguel, Superior General les dedicaba unas palabras a cada uno de ellos:
"Hno. Isidorito gracias por toda una vida entregada a Cruz Blanca y por proclamar siempre la alegría del Evangelio.
Hno. Mario gracias por tu alegría, cercanía y disponibilidad, mostrando siempre los valores de Cruz Blanca.
Hno. Pedro gracias por tu sencillez, humildad y por manifestar con tu vida el amor misericordioso de Dios".
Palabras del Hno. Superior General
El Hno. Luis Miguel Martell, Superior General ha cerrado la celebración con unas palabras de agradecimiento, por tanto bien recibido a lo largo de estos 50 años, haciendo presente desde el recuerdo a todas aquellas personas de la Familia Cruz Blanca que siguen trabajando cada día para gastar su vida por las personas más necesitadas. Y también con un recuerdo agradecido a la memoria de Fray Carlos Amigo, quien fue Arzobispo de Tánger por haber sido un padre, un acompañante, un pastor para la Congregación. Y por su gran vinculación desde los orígenes.
El Hermano General ha centrado sus palabras en las personas atendidas, que dan sentido a la Congregación:
"Cada persona es única y es así como queremos acogerla, acompañarla y ofrecerle distintos recursos para transformar su realidad. Entendemos que cada persona que acogemos lleva consigo su propia historia, que nos abre las puertas de su vida y su corazón, que nos permite que nos acerquemos a ella, que nos permite entrar en su realidad. Y es desde ese lugar donde atendemos donde descubrimos la belleza del rostro de Cristo"
Con esta proclama el Hno. Superior General resumía la manera de ser de Cruz Blanca: 50 años siendo misión para las personas necesitadas, 50 años al servicio de la Iglesia y de la sociedad.
Un día para la historia
El día había empezado en la Casa Familiar de Nazaret con un encuentro "ruta de los orígenes", donde se hizo un hueco en la historia fundacional a través de textos, vídeos, palabras del Fundador, con un solo objetivo: seguir sus pasos. Después de esta sesión el grupo se desplazó a la catedral donde tuvo lugar un momento de oración con varios simbolismos: el olivo, la luz y la esencia y cuidado que hay que mantener en lo cotidiano en Cruz Blanca.
Un día que será recordado por todas las personas asistentes de hacer presente el carisma desde los inicios de la Congregación.
La celebración de la apertura de este año jubilar ha concluido con una cena en el claustro de la Catedral de Tánger.
