"Amemos a Dios, hermanos míos, pero amémoslo a nuestra costa, con el trabajo de nuestros brazos, con el sudor de nuestra rostro." S. Vicente de Paúl
Hoy celebramos la festividad de S. VIcente de Paúl, Patrono del nuestro Instituto de Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, de él bebemos la espiritualidad vicenciana.
Los pobres según S. Vicente son los amos y señores y hay que atenderles con un amor sin medida. Espiritualidad de pobre para los pobres.
Así nos lo muestran nuestras constituciones:
“Nuestra presencia entre los más necesitados, que responden a las exigencias de nuestro carisma, se expresa en la atención en pequeños centros –propios o que nos han sido confiados- que denominamos “Casa Familiar”, donde junto a ellos somos: hermanos y amigos, familia que goza y sufre, que ama y perdona. Igualmente nos incorporamos a proyectos que promueven la atención a favor de los marginados sociales; nos introducimos en lugares donde la pobreza y la exclusión social son evidentes: barriadas pobres, zonas rurales y subdesarrolladas, haciendo presente el carisma de Cruz Blanca en medio de ellos” (CC.GG.33).
