María abre su corazón a Dios, escucha y confía.
Ella acoge la propuesta de Dios con valentía y mucha generosidad. Afronta sus miedos con la alegría y la esperanza de la fe.
María dice Sí a la llamada de Dios.
María dice Sí a acompañar a Jesús toda su vida, a vivir y amar como Él.
María dice Sí y es bienaventurada, porque vive según la llamada que ha sentido en su interior.
“María es bienaventurada porque oyo la palabra de Dios y la puso en práctica”; nos dice S. Agustín.
