Dios de la justicia y de la vida,
creador de una tierra generosa que a todos nos pertenece por igual, hoy unimos nuestras voces para clamar por el bienestar de las mujeres y los hombres de nuestro tiempo.
Te pedimos por una vivienda digna, segura y accesible para todas las personas:
• Por los trabajadores y trabajadoras cuyos salarios no alcanzan para pagar un techo digno.
• Por las familias desplazadas por la especulación, el abandono social y la pobreza.
• Por los jóvenes que no encuentran la oportunidad de construir un futuro propio.
Padre Bueno Misericordioso, mueve las estructuras de nuestra sociedad:
• Transforma el corazón de los gobernantes y legisladores para que prioricen el bien común sobre el beneficio económico.
• Guía las políticas públicas hacia la justicia distributiva, garantizando que el acceso a un hogar sea un derecho real y no un privilegio de pocos.
• Despierta la conciencia colectiva para que no callemos ante la desigualdad ni normalicemos la exclusión de nuestros vecinos.
Haznos una Cruz Blanca verdaderamente solidaria, organizada y comprometida en la defensa de los derechos de los más vulnerables, entendiendo que el techo de uno es la dignidad de todos.
Amén.
HH. Franciscanos de Cruz Blanca
Curia General
