Esperanza y confianza en lo que no se ve.
Reflexión: El Sábado Santo es un día de espera. Después de la muerte de Jesús, sus
discípulos se encontraron en un profundo silencio y dolor. Era el día de la
incertidumbre, el día en el que nadie sabía qué iba a suceder.
Pero, como en el proceso de la semilla, aunque no veían nada, algo estaba sucediendo en la tierra.
Metáfora de la Semilla: Cuando la semilla cae al suelo, está en total oscuridad, sin
que se vea nada de lo que está sucediendo debajo de la tierra. Pero allí, en la espera
y el silencio, está ocurriendo una transformación profunda.
Lo mismo sucede en nuestra vida: aunque en ocasiones no veamos nada, debemos confiar en que Dios
está trabajando en nosotros.
