VIERNES SANTO

El Viernes Santo contemplamos el misterio del sufrimiento y del amor que no se retira. 

Jesús muere en la cruz, solidario con todo dolor humano.

El gris oscuro expresa el silencio, la tristeza, el peso de la injusticia, pero también la profundidad de un amor que permanece cuando todo parece perdido.

Las tres cruces nos recuerdan que Jesús muere entre los crucificados de la historia.

Y en el centro aparece la Cruz Blanca, signo de esperanza en medio del sufrimiento, símbolo propio de la congregación:

Dios está presente también en el dolor y no abandona a nadie.

Para las casas y centros de Cruz Blanca, este día tiene una resonancia muy concreta. Aquí se convive con el sufrimiento físico, emocional, social o espiritual.

Este Viernes Santo nos dice que:

Ningún dolor es invisible para Dios.

Ninguna vida está descartada.

Jesús comparte la cruz de cada persona.

Mensaje para la vida: El amor verdadero no huye del sufrimiento de la otra persona.